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Ansiedad en jóvenes y redes sociales: la epidemia silenciosa de una generación digital

Los estudios vinculan el uso excesivo de redes sociales con el aumento de ansiedad y depresión en jóvenes. Exploramos los datos, las causas y cómo la misma tecnología puede ser parte de la solución.

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Los jóvenes de hoy son la generación más conectada de la historia — y también una de las que reporta niveles más altos de ansiedad y depresión. No es coincidencia. Una cantidad creciente de investigaciones señala una relación significativa entre el uso intensivo de redes sociales y el deterioro de la salud mental, especialmente en personas de 18 a 35 años.

Lo que dicen los datos

Un estudio longitudinal publicado en JAMA Psychiatry encontró una asociación significativa entre el tiempo dedicado a redes sociales y el aumento de síntomas depresivos en adultos jóvenes. La investigación de Jean Twenge, psicóloga de la Universidad Estatal de San Diego, ha documentado que los indicadores de bienestar psicológico en adolescentes y jóvenes adultos comenzaron a deteriorarse de forma notable a partir de 2012, coincidiendo con la adopción masiva de smartphones y plataformas sociales.

La OMS ha calificado a la depresión como la principal causa de discapacidad a nivel mundial, y los trastornos de ansiedad se sitúan entre los más prevalentes. En la franja de 18 a 35 años, estas condiciones han alcanzado niveles que investigadores y organismos de salud consideran epidémicos. La pandemia aceleró la tendencia, pero el problema ya existía antes.

¿Por qué las redes sociales afectan la salud mental?

Los mecanismos son múltiples y se refuerzan entre sí:

Comparación social constante

Las redes sociales presentan versiones curadas y editadas de la vida de los demás. La exposición continua a estas imágenes idealizadas genera un ciclo de comparación que erosiona la autoestima. Investigaciones en psicología social han demostrado que la comparación ascendente — compararse con alguien que se percibe como superior — es un predictor consistente de insatisfacción y malestar emocional.

Validación externa como métrica de valor

Los likes, comentarios y seguidores se convierten en una métrica de valor personal. Cuando esa validación no llega, o cuando llega de forma inconsistente, puede desencadenar ansiedad, inseguridad y sentimientos de rechazo. El cerebro responde a estas señales sociales de forma similar a como responde a recompensas y castigos, creando un ciclo adictivo.

Desplazamiento del sueño y la actividad física

El uso nocturno de dispositivos y la reducción del tiempo dedicado a actividades presenciales, ejercicio y descanso contribuyen de forma directa al deterioro de la salud mental. La privación de sueño, en particular, tiene una relación bidireccional con la ansiedad: la ansiedad dificulta el sueño, y la falta de sueño intensifica la ansiedad.

Sobrecarga informativa y doomscrolling

La exposición continua a noticias negativas, conflictos y contenido emocionalmente cargado mantiene el sistema nervioso en un estado de alerta que, sostenido en el tiempo, puede convertirse en ansiedad crónica.

La paradoja: la tecnología como causa y como solución

Aquí está lo interesante: la misma tecnología que contribuye al problema puede ser parte de la solución. Las plataformas digitales de salud mental ofrecen exactamente lo que los jóvenes necesitan: accesibilidad inmediata, privacidad, flexibilidad de horarios y un formato que se siente natural para quienes han crecido comunicándose por texto.

Los grupos de apoyo entre pares, facilitados por profesionales en entornos digitales, responden directamente a una de las consecuencias más dañinas de las redes sociales: el aislamiento emocional disfrazado de hiperconexión. Mientras las redes sociales ofrecen interacciones superficiales, los grupos terapéuticos ofrecen conexión genuina, vulnerabilidad compartida y un espacio donde no necesitas curar tu imagen.

El formato que funciona para esta generación

Para una generación que se comunica naturalmente por chat, que valora la flexibilidad y que necesita poder acceder a la ayuda cuando la necesita — no solo los martes a las 4 de la tarde —, la terapia grupal por chat es un formato que tiene sentido.

Soumi está diseñado con esta realidad en mente: grupos terapéuticos por chat, guiados por profesionales, donde puedes participar desde tu teléfono a tu propio ritmo. Si las redes sociales te generan ansiedad, quizás sea momento de usar tu pantalla para algo diferente: conectar de verdad, pedir ayuda y descubrir que no estás solo en lo que sientes.

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